Al acercarnos a Fortanete nos sorprenderá la riqueza de sus pinares, unos de los mejores conservados de la comarca. El caserío se extiende dominado en lo alto por el viejo castillo medieval y cercado en la parte baja por el río. Podremos cruzar el río a través de uno de los puentes mejor conservados de la provincia. Ya en sus calles visitaremos la casa Consistorial, renacentista del siglo XVI, que conserva en sus bajos la cárcel; y al lado la iglesia de la Purificación, terminada en el siglo XVII. Cuenta con varias casas pertenecientes a la nobleza local: casa de los marqueses de Villasegura, casa del Marqués y casa Loras. Puede finalizar la visita acercándose al Centro de Interpretación de los Pinares, donde podrá conocer algo más sobre como fue hasta hace muy poco la forma de vida tradicional de los habitantes de la localidad.
Continuamos hacia Villarroya de los Pinares, donde al entrar encontramos la bella fábrica de la ermita de la Virgen del Loreto. Este tipo de ermitas son muy comunes en la Comarca del Maestrazgo. Se construyen en el periodo barroco y todas repiten la misma tipología con atrio delantero sobre columnas y una sola nave en el interior. En el casco antiguo, declarado Conjunto Histórico Artístico, destaca la iglesia de la Asunción, de origen gótico. Su cabecera fue reformada a principios del XVII por Francisco Peña, eminente personalidad, quien desde la corte Vaticana, mandó edificar también por esas fechas, un enorme palacio, la casa Peña, que podemos ver junto al río Guadalope. La torre, separada totalmente de la iglesia, está edificada sobre los restos de una torre de defensa del antiguo castillo. Las calles de Villarroya sorprenden al visitante en cada rincón y evocan el pasado próspero de la villa.
Ejemplos de aquel esplendor son la casa Consistorial del siglo XVII, casa Carreras, Ia antigua fuente y la casa de la Inquisición, del siglo XVIII. Por último conviene visitar el Centro de Interpretación de la Orden de San Juan del Hospital en el Maestrazgo, situado en Ia cárcel del siglo XVI que nos hace entender la importancia de la presencia desde la Edad Media en el Maestrazgo de aquellos monjes guerreros.
Nos desviamos hasta la localidad de Miravete de la Sierra, pequeña pero encantadora. Incoada para su declaración de Conjunto Histórico Artístico. Podemos dejar el coche fuera y entrar al pueblo cruzando el río por el puente, construido probablemente en el siglo XVI. Así llegamos a la plaza con la fuente, la lonja-trinquete y la iglesia dedicada a Ntra. Sra. De las Nieves cubierta con primorosas bóvedas de crucería estrellada. En lo alto del pueblo destaca el perfil de la peña donde se situaba el antiguo castillo. Se ha conservado en Miravete la única cruz de término, de las que se colocaron en la mayoría de los pueblos de la comarca en el periodo medieval. Destaca también el Ayuntamiento con atrio porticado en forma de "L". Sobre la vida cotidiana de los vecinos hasta hace relativamente poco tiempo, podermos ver el horno de cocer pan frente a la casa del cura anexa a la iglesia y acercarnos a visitar el antiguo molino donde se han instalado paneles y vitrinas que, junto con la maquinaria conservada del molino, conforman el Centro de Interpretación del Ciclo del Pan.
Volvemos hacia Villarroya para dirigirnos a Allepuz, en el final de nuestra ruta. Allepuz, al pié de un fuerte cortado donde estaba su castillo, nos muestra la iglesia de la Purificación, del siglo XVIII que nos sorprende por su amplitud con tres naves de la misma altura sobre robustos pilares, la lonja-trinquete, la ermita del Loreto, del siglo XVI y la casa Grande, transformada en Hospedería de Aragón. Merece la pena si queda tiempo visitar, Sollavientos, antiguo despoblado que ya aparece en documentos de época medieval rodeado de un paisaje de suaves laderas junto al río del mismo nombre.